MES ESCORPIO: TENDIÉNDOLE LA MANO A LA SOMBRA
Hace
más de dos años que llevo leyendo y aprendiendo sobre Astrología y
en este tiempo he podido comprobar de nuevo que somos parte de un
todo mucho mayor de lo que podemos científicamente verificar. Me
ha ayudado a conocerme mejor, no a predecir acontecimientos ni a
usarlo como algo mágico, sino a fluir con las energías y a utilizar
aquello que está disponible para mi propio descubrimiento interno a
través de unos arquetipos que, como describirá Joseph Campbell,
bajo distintos nombres y embalajes se repiten en todas las
tradiciones, y que, unido a otras técnicas, complementa el largo y
tortuoso camino del trabajo interior.
A
propósito de esto me gustaría hablaros del mes Escorpio que
comienza en unos días. El signo de Escorpio simboliza lo oculto
(Ocultismo, Espiritismo, Misterio...) y, entre otras cosas, las
emociones que reprimidos, las inapropiadas pasiones que apagamos en
nuestro foro interno, las acciones que nos avergüenzan, los deseos
inconfesables, los arrepentimientos y la culpa, los amantes que
borramos de nuestra vida para que dejen de complicarla, los
escándalos económicos, los hijos ocultos, las heridas que otros nos
infligieron y que nos hacen sentir imperfectos o mutilados de
guerra, las mentiras que encubren nuestros verdaderos colores y
nuestras miserias...
Plutón,
regente de Escorpio, tiene mala fama porque simboliza el Rey del
Inframundo, de la "oscuridad" no aceptada, pero que, una
vez integrada, nos ayuda a sanar y a acompañar en el proceso a
otros.
Sexólogo,
psiquiatra, psicólogo, detective, vidente, investigador del misterio
o físico son ejemplos de profesiones de naturaleza escorpiana, donde
su principal cometido es destapar lo que navega por las
profundidades, de la sociedad y del yo.
En
ocasiones tememos ser vistos como realmente somos. Hay personas que
huirían de un psicoanalista, por ejemplo, o de cualquier
especialista que pudiera mirar tan profundo dentro de ellos que
alcanzara a encontrar lo que tanto se empeñan en ocultarse a sí
mismos y a los demás. Temen a aquellos cuyo sexto sentido es capaz
de detectar lo que esconden en sus profundidades. Se oponen a sacar a
la luz todo aquello que guardan, creyendo erróneamente que así
permanecen a salvo ( ¿a salvo de ellos mismos?).
El
juicio más duro es aquel que nos imponemos a nosotros, tal vez sin
ser conscientes, y cuanto más duramente nos juzguemos, con mayor
intolerancia trataremos a los demás. Temo más a quien no reconoce
su sombra que a la sombra misma, porque esto lo convierte en alguien
impredecible gobernado por su subconsciente. Quien acepta su lado
oscuro y lo trabaja, se convierte en una persona transparente y
confiable.
He aprendido este tiempo a amar lo que Escorpio simboliza, aunque pueda provocar miedo en los demás. De hecho es un signo predominante en mi carta. Amo investigar lo oculto, para hablarlo (con quien deba ser hablado), aceptarlo y dejar de demonizarlo. Tengo una inclinación especial hacia aquellos valientes que enfrentan sus fantasmas, que no se ocultan, que no viven bajo mentiras, autoengaños o falsos victimismos. Me siento unida a los que denuncian, a los que exponen sus heridas y muestran un camino posible de sanación a los demás, rompiendo las barreras sociales que nos impiden hablar de temas tabú, como el movimiento #Metoo.
Tarde
o temprano las verdades se hacen públicas, las corrupciones son
denunciadas, los delitos descubiertos, las mentiras desveladas, las
adicciones se vuelven incontrolables y pasan a controlarlos a
nosotros...
Nuestro
ser esencial aparece rebelándose contra el ser social que
construimos, en forma de ansiedad o depresión, por ejemplo. Y
entonces, en estos y en otros muchos casos, nos encontramos cara a
cara con nuestra verdad. A veces mana de nuestro interior y otras nos
la señala el exterior de manera ineludible. La decisión de ser
auténticos o de volver a ponernos el traje de perfección impoluto
que nos salva de la desconfianza que sentimos hacia los demás es
solo nuestra.
Ahora
que se acerca el periodo plutoniano por excelencia, ¿estáis
preparados para que las aguas estancadas desborden y las
alcantarillas se limpien? Yo estoy deseosa... porque, aunque sea un
proceso difícil, es el único camino honesto con uno mismo que nos
ayuda a volver a confiar.




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