Bienvenido a sentir
Este sábado será la Luna Llena en Libra, en el mes Aries, lo que se traduce como “Yo versus Nos”, momento propicio para reflexionar sobre nuestras relaciones, con nosotros mismos y con los demás.
El ser humano como especie animal que habita este planeta tiene una serie de funciones básicas entre las que se encuentran la de relación o la de nutrición. Desde los libros de primaria tenemos eso claro, aunque en ocasiones luchemos contra nuestra propia naturaleza.
Los nuevos gurús New Age, o algunas de las nuevas corrientes pseudoespirituales o psicoterapéuticas instan al ser humano a la soledad de una forma muy sutil y soterrada, con conceptos tan ambiguos como el de tener que aprender a estar solo para poder estar en relación con el otro.
Imaginemos que algún iluminado te dice que no deberías ingerir comida, que cuando aprendas a no comer (o a alimentarte del sol) entonces habrás llegado al punto de poder nutrirte con equilibrio. A nadie en su sano juicio se le ocurriría aconsejar el ayuno permanente. En cambio, las nuevas tendencias en alimentación nos aconsejan cuidar lo que comemos, no ingerir cualquier cosa, no atiborrarnos por compulsión ... intentando alcanzar una alimentación sana y equilibrada.
En cuanto a las relaciones sería básicamente lo mismo: no compartas tu vida con cualquier por no estar solo, no aguantes aquello que no debes aguantar, no cedas tu personalidad o tu interior por encajar, pero relaciónate, arriésgate, conoce gente y quédate con tus afines. Aprende a identificar las personas apropiadas para tomar un café, aquellas para hacer negocioso para viajar y a esas a las que entregar tu corazón y confianza. El error está en entregar tu corazón a la persona con la que sólo deberías tomarte un café o llevar a cabo un negocio. Pero, ¿aprender a estar solo para poder relacionarnos? Es en relación con otros como aprendemos, como nos conocemos y como ensayamos nuestra capacidad de elección.
Si nos aislamos, si vivimos una soledad autoimpuesta, creamos sociedades apartadas, antinaturales, tristes y apagadas. Saber estar con uno mismo no requiere vivir aislado y protegido bajo siete capas, contemplando el mundo desde una atalaya. Existen momentos para todo pero creo que estamos tendiendo a un error. Somos seres humanos. No somos seres ascendidos de paso por un parque temático de aprendizaje, como quieren hacernos creer. Antes que eso somos animales mamíferos con necesidades de conexión, amor, afecto, relación... Aprender a estar con nosotros mismos y a conocernos no requiere irse a la India un año a meditar, ni al Tíbet; ni siquiera practicar yoga a diario o seguir una dieta vegana obrará el milagro.
Recuerdo cuando mi hija era un bebé, hace ya diez años. En ese momento, lo que estaba de moda para conseguir que los bebés se durmieran solos en su cunita, sin molestar demasiado, era el método del Dr Estivill (o Dr Devil). Básicamente se trataba de dejar al niño de meses en su cuna, a oscuras, con la puerta cerrada, llorando, hasta que se acostumbrase a dormir solo, a no reclamar atención y a saber que, hiciera lo que hiciera, no vendrían sus padres a consolarlo. En su momento ya me pareció un sistema cruel donde los hubiera. El bebé solo sabe llorar para expresar lo que necesita, y, principalmente, necesita contacto físico y alimento. Jamás seguí ese método, jamás negué un abrazo, jamás dejé llorando en la cuna a ningún bebé, porque se me hubiera roto el corazón.
Pasado el tiempo, no puedo más que reflexionar... ¿no será todo parte de lo mismo? ¿Sistemas creados para que cada vez desconfiemos más del otro y nos aislemos? Enseñarle a un bebé a que no necesite a nadie, que se autogestione su sueño a base de llanto controlado por minutos, es similar a aconsejarle a los adultos que no necesiten a nadie, con la falsa promesa de que así mantendrán relaciones sanas y felices en un futuro... ¿alguien más ve un despropósito en todo esto?
Desapego, distancia, soledad... ponerte primero alejándote del resto, en lugar de compartir con profundidad, que no intensidad. Robots en construcción para que cuiden a ancianos solitarios, niños que pasan el día entero en guarderías o delante de tabletas, conexiones en un universo alternativo llamado internet, sin contacto ni presencia real, miedo a entregar...
No has aprendido más cuando dejas de necesitar a los demás, sino cuando aprendes a distinguir entre con quien sí y con quien no. Nútrete y relaciónate, pero con sentido.
Bienvenido a sentir.
El ser humano como especie animal que habita este planeta tiene una serie de funciones básicas entre las que se encuentran la de relación o la de nutrición. Desde los libros de primaria tenemos eso claro, aunque en ocasiones luchemos contra nuestra propia naturaleza.
Los nuevos gurús New Age, o algunas de las nuevas corrientes pseudoespirituales o psicoterapéuticas instan al ser humano a la soledad de una forma muy sutil y soterrada, con conceptos tan ambiguos como el de tener que aprender a estar solo para poder estar en relación con el otro.
Imaginemos que algún iluminado te dice que no deberías ingerir comida, que cuando aprendas a no comer (o a alimentarte del sol) entonces habrás llegado al punto de poder nutrirte con equilibrio. A nadie en su sano juicio se le ocurriría aconsejar el ayuno permanente. En cambio, las nuevas tendencias en alimentación nos aconsejan cuidar lo que comemos, no ingerir cualquier cosa, no atiborrarnos por compulsión ... intentando alcanzar una alimentación sana y equilibrada.
En cuanto a las relaciones sería básicamente lo mismo: no compartas tu vida con cualquier por no estar solo, no aguantes aquello que no debes aguantar, no cedas tu personalidad o tu interior por encajar, pero relaciónate, arriésgate, conoce gente y quédate con tus afines. Aprende a identificar las personas apropiadas para tomar un café, aquellas para hacer negocioso para viajar y a esas a las que entregar tu corazón y confianza. El error está en entregar tu corazón a la persona con la que sólo deberías tomarte un café o llevar a cabo un negocio. Pero, ¿aprender a estar solo para poder relacionarnos? Es en relación con otros como aprendemos, como nos conocemos y como ensayamos nuestra capacidad de elección.
Si nos aislamos, si vivimos una soledad autoimpuesta, creamos sociedades apartadas, antinaturales, tristes y apagadas. Saber estar con uno mismo no requiere vivir aislado y protegido bajo siete capas, contemplando el mundo desde una atalaya. Existen momentos para todo pero creo que estamos tendiendo a un error. Somos seres humanos. No somos seres ascendidos de paso por un parque temático de aprendizaje, como quieren hacernos creer. Antes que eso somos animales mamíferos con necesidades de conexión, amor, afecto, relación... Aprender a estar con nosotros mismos y a conocernos no requiere irse a la India un año a meditar, ni al Tíbet; ni siquiera practicar yoga a diario o seguir una dieta vegana obrará el milagro.
Recuerdo cuando mi hija era un bebé, hace ya diez años. En ese momento, lo que estaba de moda para conseguir que los bebés se durmieran solos en su cunita, sin molestar demasiado, era el método del Dr Estivill (o Dr Devil). Básicamente se trataba de dejar al niño de meses en su cuna, a oscuras, con la puerta cerrada, llorando, hasta que se acostumbrase a dormir solo, a no reclamar atención y a saber que, hiciera lo que hiciera, no vendrían sus padres a consolarlo. En su momento ya me pareció un sistema cruel donde los hubiera. El bebé solo sabe llorar para expresar lo que necesita, y, principalmente, necesita contacto físico y alimento. Jamás seguí ese método, jamás negué un abrazo, jamás dejé llorando en la cuna a ningún bebé, porque se me hubiera roto el corazón.
Pasado el tiempo, no puedo más que reflexionar... ¿no será todo parte de lo mismo? ¿Sistemas creados para que cada vez desconfiemos más del otro y nos aislemos? Enseñarle a un bebé a que no necesite a nadie, que se autogestione su sueño a base de llanto controlado por minutos, es similar a aconsejarle a los adultos que no necesiten a nadie, con la falsa promesa de que así mantendrán relaciones sanas y felices en un futuro... ¿alguien más ve un despropósito en todo esto?
Desapego, distancia, soledad... ponerte primero alejándote del resto, en lugar de compartir con profundidad, que no intensidad. Robots en construcción para que cuiden a ancianos solitarios, niños que pasan el día entero en guarderías o delante de tabletas, conexiones en un universo alternativo llamado internet, sin contacto ni presencia real, miedo a entregar...
No has aprendido más cuando dejas de necesitar a los demás, sino cuando aprendes a distinguir entre con quien sí y con quien no. Nútrete y relaciónate, pero con sentido.
Bienvenido a sentir.


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